Descubre el vestido de novia bordado de María

Tanto la revista Lucía se Casa como el blog de La Champanera, se han hecho eco de la maravillosa boda de María y Javier. El vestido de María es uno de los vestidos más especiales de la temporada pasada, ya que lució una de las tendencias clave de la temporada, un cuerpo totalmente bordado junto con la espalda. No te pierdas cómo lo diseñó Beariz Alvaro paso a paso

María acudió al atelier de Beatriz Alvaro, al igual que muchas novias in tener nada claro como quería que fuera su vestido de novia pero si había ido acumulando varias capturas de pantalla de vestidos que le habían gustado por instagram.

Tras una primera entrevista de María con Beatriz Alvaro, donde le comentó cómo era la celebración, cuales son sus gustos a la hora de vestir, su personalidad, aquellos  modelos con los que más cómoda se siente… junto con la prueba de varias muestras, en seguida lo tuvieron claro.

Un vestido en crepe de seda con una falda llena de movimiento pero que a su vez marcara su estilizada silueta y una impresionante cola de  dos metros y medio que se quitaría una vez que la ceremonia terminara.  El efecto no pudo ser más impresionante.

En cuanto al cuerpo en un principio María optaba por un cuerpo completamente liso, pero cuando descubrió el impresionante bordado que Beatriz Alvaro había pensado para dar el toque definitivo, no lo dudo ni un momento. Lució un cuerpo bordado en hilo de seda al tono tanto en el delantero como en la espalda.

“Yo no tenía nada claro mi vestido y ella, con su infinita paciencia, estuvo una tarde entera dándome ideas, enseñándome tejidos, estilos…”, explica María.

“Otro de los motivos por los que escogí a Beatriz Alvaro fue lo paciente, atento, cariñoso y detallista que es todo su equipo. Es increíble. Por último, porque los tejidos, los bordados y, en definitiva, los materiales que utiliza para confeccionar sus diseños, son maravillosos. El bordado que utilicé era tan delicado, tan especial, que cuando lo vi, aunque yo siempre he dicho un no rotundo a los bordados, no me pude resistir. A partir de ahí, ella empezó a crear y a adaptarlo a mí”.

“Beatriz Alvaro es un diseñadora que ya no se ve, que se implica en cada novia, te acompaña en todas las pruebas, trabaja al detalle e intenta que estés completamente a gusto con todo y, sobre todo, feliz. Para mí es la mejor”,concluye María.

María completó su super look de novia con un velo etéreo y sutil para no restar protagonismo ni visibilidad al precioso bordado de la espalda.

En cuanto a las joyas María llevó unos preciosos pendientes de oro blanco con diamantes y prasiolitas de la joyería de Sevilla Romu Joyeros, regalo de su suegra, y también el anillo de compromiso un solitario de la misma joyería.

María se puso dos pares de zapatos distintos. Los primeros, de Jorge Larrañaga, en tonos verdes, y los segundos, de la firma Pitusas, en color blanco, para disfrutar del resto de la celebración con total comodidad.

Para el peinado y maquillaje, la novia confió en  Mariluz, de Daniel Almenar, su peluquera de toda la vida. “Ese día no podía confiar en nadie más”. El maquillaje se lo hizo María Borbolla: “toda una artista, que supo captar a la perfección la naturalidad que quería para ese día”.

El ramo fue el regalo de una de las mejores amigas de la novia. Obra  de Chiripa y Bambú. “Les di la idea que tenía de ramo silvestre y colores verdes y azules, y no pude estar más emocionada con el espectacular resultado”.

Por su parte, Javier se enfundó en un chaqué de estilo clásico de la firma de sastrería madrileña Toque de Sastre.

María y Javier se conocieron trabajando hace 6 años. Entraron casi a la vez de becarios en una empresa. En esa época ambos tenían pareja, y durante unos años solo fueron muy amigos, hasta que, de repente, un día surgió el amor. Una tarde de enero Javier pidió matrimonio a María en el Templo de Debod, su lugar favorito de Madrid, porque ahí decidieron comenzar su relación.

El “sí, quiero” se celebró el 28 de septiembre de 2018 en Madrid, en la preciosa y céntrica parroquia de San Manuel y San Benito, un auténtico espectáculo de iglesia tanto por su arquitectura como por sus frescos.

La celebración tuvo lugar en la exclusiva finca Las Tenadas, situada a tan solo 15 minutos de la capital. El equipo de la finca se encargó junto con la Sastrería de las Flores de llenar todo de luces por el techo y de plantas. En cuanto a la restauración, corrió a cargo de La Blonda Catering, que, con más de 10 años de experiencia, llevaron a cabo un trabajo estupendo: hubo puestos de jamón, arroz, mojitos… Estaba todo de ensueño.

Las invitaciones de boda fueron realizadas por la empresa Gráficas Maya. En referencia a los detallitos, a las invitadas les pusieron alpargatas y pasminas. Además, María quiso tener un gesto más especial con cada una de sus amigas, así que decidió dejarlas una carta personalizada a todas ellas. “Fue mi manera de agradecerles su amistad y todo el cariño que me han brindado siempre. También quería hacer que con esas breves cartas ellas se sintieran especiales”, explica María.

Para María los momentos más emotivos de la celebración fueron muchos, entre ellos destaca uno de sus favoritos que fue la sorpresa que le preparamos a mi cuñada durante la cena. Era su cumpleaños, así que contratamos al grupo musical W Caps para que irrumpiera en directo durante la cena cantando nuestra canción favorita y, en ese momento, la hice entrega de mi ramo de novia.  Otro fue la apertura del baile nupcial de la mano de mi padre, para este momento tan significativo sonaba la canción “Estoy hecho de pedacitos de ti” de Antonio Orozco, y él se emocionó muchísimo”.

Una boda de ensueño que terminó con una luna de miel de película donde recorrieron Sri Lanka, Maldivas y terminaron en España, concretamente en la isla de Ibiza. Todas las fotografías son obra de BlueVelo Bodas.

 

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